Experiencia Congreso de Yoga en Marbella

¿Puedo haceros una pregunta? ¿Me permitís que os pregunte?

¿Sentís compasión? ¿Comprendéis y reconocéis lo que es la compasión? ¿Reconocéis lo que es el amor verdadero?

En un momento de la conferencia, Lama Khenpo Ngedön hizo estas preguntas y ninguno de los más de noventa asistentes que ocupábamos la sala respondimos.

Nos explicó cómo el amor y la compasión tienen la cualidad de compartir de manera auténtica sin esperar algo a cambio porque en el momento en que intentamos negociar con el otro ya no hay amor, ya no hay compasión. Dijo que ambos tienen aspecto de compartir, de cuidar, de proteger, de sentir que uno está preocupado por el bienestar de los demás, de dedicación e incluso de sabiduría intuitiva.

Luego nos llamó la atención sobre nuestra sociedad, llena de tantos conflictos, guerras, enfermedades y corrupción y sobre nuestra vida individual con problemas como el estrés, el miedo, la soledad, la depresión, la ansiedad… y nos dijo que en su opinión todo ello se produce porque estamos empezando a perder la auténtica compasión en nuestro interior.

Explicó que debido a que estamos innecesaria y desequilibradamente ocupados en asuntos mundanos, centrando en ello nuestra vida, en base a un punto de vista excesivamente egoísta, la sociedad está perdiendo de vista la importancia de la compasión y que por eso se ha convertido en algo frágil y delicado y que necesitamos que sea sólido y estable a través de la práctica de la meditación en la compasión.

Explicó que para él la compasión absoluta es darse cuenta de que no hay absolutamente ninguna diferencia entre tú y yo, lo que significa que tu felicidad es mi felicidad, mi felicidad es la tuya, tu sufrimiento es el mío y mi sufrimiento es el tuyo. Pero que para alcanzar ese nivel hay que empezar por el principio y seguir paso a paso.

Nos dijo cómo hacerlo poniendo el ejemplo de un pájaro al que alguien quiere matar. Primero mirando cuidadosamente el sufrimiento de ese animal, acercándonos a su sufrimiento e intentando comprenderlo. Segundo intentando ponernos a nosotros mismos o a los seres que amamos, en su lugar, intentando comprender lo que sentiríamos. Por último, deseando realmente liberar a ese ser del sufrimiento, queriendo verdaderamente cuidar de él desde el fondo de nuestro corazón e intentando encontrar la solución absoluta, sin importarnos cuál sea.

Habló de la alegría, la paz y la felicidad profunda que surgen en nuestro interior a través de la práctica de la compasión, del proceso de sanación que se produce cuando nuestros cinco órganos, nuestras cinco facultades y todas las células de nuestro cuerpo reciben la energía positiva de la compasión y llega la calma. De cómo nuestra mente, que es como agua hirviendo, se aquieta en el momento en que vertemos sobre ella el agua fresca de la compasión. Y de cómo sanamos así, tanto física como mental, emocional, espiritual y socialmente.

Y se agotó la hora.

Sabíamos que por muchas horas de que dispusiera, Khenpo Ngedön seguiría compartiendo incansablemente con nosotros lo que él considera la cultura universal de la compasión que es lo único que podrá hacer que el mundo del futuro esté a salvo.

 

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