Segunda sesión de meditación en el Colegio Misioneras Cruzadas de la Iglesia de la Palmilla

Segunda sesión de meditación basada en la respiración en el Colegio Misioneras Cruzadas de la Iglesia de la Palmilla. Lama Khenpo Ngedön vuelve al colegio, de nuevo a la clase de 1º de ESO, a petición de los chicos y chicas y del profesorado.

Carlos es el tutor de la clase y ejerce sobre los chicos y chicas una protección tranquila, ejerce el modelado perfecto del vínculo afectivo sano, generador de confianza epistemológica, favorecedora de la apertura al conocimiento, al aprendizaje de la vida, al conocimiento de los propios procesos mentales y los ajenos… indispensable en nuestras vidas y aún más, en el ámbito educativo.

La sesión comienza con esa cohesión armónica de palabras y corazón que pueden coexistir en Khenpo Ngedön. Recuerda el beneficio de la meditación en la respiración en sus vidas sobre el que ya habló en la primera sesión, para posteriormente introducir la distinción entre las emociones y nuestra verdadera naturaleza. Las palabras: Cuando tengas ira o rabia, no eres malo por ello, sigues siendo buena persona” o “Cuando estás enfadado ves a tus amigos a través de ese enfado, pero cuando se te pasa, tus amigos vuelven a ser lo que eran antes de ese enfado”, resuenan en el aula con sutil reverberación.

La sesión continúa con una parte práctica que contiene dos prácticas. La primera es un ejercicio de respiraciones profundas, que precede a la segunda parte, de unos minutos de meditación en la respiración.

Mantener la atención en la respiración cuando desconocemos la morada de la calma es un ejercicio complicado, reconocer que ese es el camino que te llevará a encontrarla, también lo es…pero probablemente, confiar, confiar en ese camino ignoto por el que te animan a seguir para encontrar esa calma, es seguramente el acto más complicado. En algunos momentos, las vibraciones de los altavoces de un aflamencado lamento de fuera, el trasiego de las clases colindantes, o las risas de otros alumnos al mirar por la cristalera de clase, hacia que por instantes muchos perdieran esa concentración…pero lo maravilloso era que, como si se tratara de una excursión que no podían perder, reconocían entre el bullicioso mundo de la distracción, con confianza, la sabia guía de la voz estabilizada y templada del Lama Khenpo Ngedön. Y poco a poco, volvían de nuevo a “viajar” conjuntamente por ese camino casi desconocido todavía por ellos, que les llevó sin duda y por unos instantes, a la merecida morada de la calma…

La sesión finaliza con algunas preguntas que denotan la implicación de los chicos y chicas en la práctica, y la despedida es endulzada por la sonrisa de Khenpo Ngedön mientras reparte unos chocolates a los noveles practicantes de la meditación en la respiración.

Segunda sesión de meditación en el Colegio Misioneras Cruzadas de la Iglesia de la Palmilla
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